viernes, 11 de julio de 2008

“LA PERSONA QUE ELOHÍM DESEA QUE SEAMOS”



¿Cómo debe ser el mundo? ¿Cómo deben ser nuestros líderes? ¿Cómo debemos ser cada uno de nosotros? Desde la caída de Adám, existe una dicotomía, una división de pareceres en este sentido, que permanece hasta el día de hoy. Por un lado, está el mundo y su hashkafáh/perspectiva; por el otro, están Elohím con sus baním/hijos, con la suya. Ambas difieren siempre; sin embargo, pocas veces meditamos en ello, y el resultado es que terminamos construyendo un mundo de acuerdo a la hashkafáh/perspectiva de “ellos,” en vez de hacerlo con el punto de vista exclusivamente de Elohím, a quien decimos servir. No creo que lo hagamos conscientemente, ni a propósito. Entre otras cosas, la presión del mundo y sus ideas, su ideosfera, es enorme, y cedemos ante ellas y nos con-formamos (tomamos la forma) del mundo, en vez de dejar que Ieshúa ha Mashíaj tome Su forma dentro nuestro. Somos convertidos por el mundo a su “reflejo/tzélem y semejanza/ve dmút1 en vez de convertirnos nosotros a Su reflejo y semejanza, que para eso justamente vino Ieshúa a vivir y morir por nosotros--entre otras razones-- y cada día nos parecemos más y más al mundo, hasta que ya no se puede ver ninguna diferencia.

¿El mundo miente, para ganar algo? Nosotros también. ¿El mundo roba, porque no le alcanza para vivir? Nosotros también. ¿El mundo piensa que puede hacer las cosas independientemente de Elohím? Nosotros también, en el fondo, aunque conscientemente decimos creer que lo necesitamos y que dependemos de Él, en la práctica no es así. Somos nosotros quienes tomamos todas nuestras propias decisiones. Somos nosotros nuestros propios dioses, en la medida que vivimos nuestra propia vida y damos curso a nuestro propio destino. Tendríamos que comenzar a saludarnos los unos a los otros como lo hacen los hindúes, con las dos manos juntas y haciendo una reverencia los unos a los otros, saludando “al dios que está en la otra persona,” ya que así nos comportamos, como dioses, aún los ateos.

¿Cómo tendríamos que ser? O, mejor dicho: ¿cómo espera Elohím que seamos? ¿Qué clase de líderes desea Elohím para nosotros? Esta pregunta no es algo liviano, ya que de acuerdo a cómo es nuestro líder, así sale la sinagoga, así salimos cada uno de nosotros, en términos generales—aunque a muchos no los toca nada que éste diga o haga o enseñe, pero son la excepción, y no la regla.

El ejemplo de Iehoshúah, el sucesor de Moshéh nos puede enseñar algunas grandes reglas de lo que Elohím desea, y no lo que nosotros deseamos llegar a ser, frente a lo que el mundo desea de sus líderes, como reflejos que son de sí mismos.

Para el mundo, un líder, ya sea uno secular o uno religioso, éste debe ser carismático, atractivo, con don de palabra y don de gentes, eficiente, con un buen uso de su tiempo, que tenga éxito en todo lo que haga, que tenga cada vez más seguidores y éstos cada vez más prósperos, que todo el mundo lo elija como el líder más simpático y agradable, en suma, un líder exitoso en todos los sentidos.

¿Y qué hay de malo en tener éxito en todo lo que uno hace, se preguntará usted?

¿Es este el perfil de Iehoshúah, el sucesor de Moshéh? Examinémoslo un poco más de cerca. Lo primero que el Tanáj dice de Iehoshúah en el libro del mismo nombre (Iehoshúah/”Josué” 1:2-3) es: “ísh ashér rúaj bó/hombre en el cual hay Espíritu.” Esta es la primera cualidad: que tenga el Rúaj ha Kódesh dentro suyo para que pueda ser guiado desde ADENTRO por Elohím, y no por su mente y sus propias ideas. Un hombre que tiene el Rúaj FUNCIONANDO EN ÉL no es un hombre común. Es un hombre que está en comunicación con Elohím y Elohím está en comunicación con el hombre y le transmite Su voluntad y lo que Elohím desea que se haga en cada detalle del día y en cada detalle de cada asunto. Recordemos el Templo de Shlómoh. CADA MEDIDA del Templo fue dictada por Elohím a Shlómoh, hasta lo más mínimo. Cada material, cada forma fue idea y “copyright” de Elohím y no de hombre alguno, aun cuando Shlómoh era el hombre con más jajmáh de toda la tierra, según lo relata la Toráh misma. ¿Qué cosa fundamental nos enseña esta frase aparentemente inocua, “ísh asher Rúaj bó”? Que no hay ninguna “democracia” con Elohím, sólo una rígida y estricta teocracia liderada por ADONÁI y recibida por Ieshúa dentro de cada persona, en cada asunto del día, en cada tema, en cada decisión, desde la más grande e importante, hasta la más pequeña e insignificante. ¡ESTA ES UNA LECCIÓN QUE NUNCA NOS ENSEÑARON, ¿NO ES CIERTO!? La segunda cosa que vemos en el libro de Iehoshúah es que Moshéh es instruído por Elohím mismo para que ponga su mano sobre Iehoshúah, delante de todo el pueblo, especialmente del kóhen/sacerdote, Eliézer. ¿Qué significado tiene este “poner su mano” sobre Iehoshúah? Que le traspase, a la vista de todo Israel, la autoridad delegada, el poder, la jajmáh/sabiduría adquirida y el discernimiento y juicio de Moshéh a Iehoshúah.

Esta es una segunda lección que Elohím nos da sobre liderazgo, que el mundo no hace caso. El líder es DESIGNADO por Elohím y las cualidades de su antecesor son traspasadas a él por orden de Elohím. No hubo ninguna votación en Israel a ver a quienes querían los israelíes que fuese el sucesor de Moshéh, quién era el más popular de los líderes para que lo elijan.

La democracia es un invento muy reciente en la historia, y, nos tememos, con una vida útil muy breve, casi un soplo en el paisaje de la historia, poco más que un breve punto en una larga línea, y así de rápido es probable que pase al cesto de la historia. ¡Cómo nos gusta elegir nosotros mismos a nuestros líderes, tanto seculares como religiosos! “A mí me gusta fulano, porque....” y cada uno se deleita en dar su opinión, como si entendiese algo.

Los líderes de Elohím no se eligen por comité y el pueblo no tiene ni voz ni voto en su elección, ni la tiene su popularidad, ni su carisma, ni su simpatía, ni su don de gentes. Como dijimos, toda la autoridad de Elohím, toda la jajmáh acumulada por Moshéh pasó a ser propiedad de Iehoshúah por voluntad de Elohím. Con los derechos de Moshéh, cayeron sobre Iehoshúah las responsabilidades de Moshéh, que no eran pocas. ¡Vaya uno a gobernar bien a tres millones de Israelíes! Dentro de esta autoridad delegada en Iehoshúah están las buenas decisiones que Elohím nos brinda cuando estamos bajo Su talít y haciendo Su voluntad y no la nuestra. ¿Cómo puede un gobernante de tres millones de hombres, mujeres y niños, gobernar con jajmáh, con buen juicio, con justicia? ¡Es imposible! A menos que Elohím le esté guiando a cada paso, en cada decisión, en cada juicio que haga en su mente frente a cada problema, desde los más graves y urgentes, hasta los más banales. Es obvio que lo que mencionamos para un líder como Iehoshúah lo estamos diciendo para un rabino mesiánico y para una oveja de su rebaño. El rango cambia, pero las reglas son las mismas.

La tercera regla, que vemos en Ieh. 1:2 es: “Levántate y pasa el Iardén...” es decir, no sólo planea y piensa las cosas, sino que toma una decisión, actúa, “pasa el Iardén.” Este “pasar el Iardén” es un hito en la vida de todo mesiánico. Como Avrahám, significa llegar a ser “ivrí”, “el que cruzó” (el Iardén), el hebreo. El primero que hizo esto, claro está, fue Avrahám, que de idólatra hijo de idólatra pasó a ser “ivrí” cuando él mismo cruzó el río Iardén, entrando en tierra de Israel. No sólo simboliza el actuar per se, sino que el convertirse en hebreo y dejar de ser gói/gentil, pasar a ser parte del Pueblo Escogido y dejar las identidades falsas, que sólo son pasos intermedios en el camino hacia la Tierra Prometida. Esto es más fácil de decir que de hacer. Se le ha inculcado fuertemente a los creyentes la validez de su identidad y es extremadamente difícil el convencerlos de que no es real ni verdadera, sino una maniobra del enemigo para que no lleguen a destino, que es ser judío, hebreo e israelí, las tres identidades verdaderas y que el ser cristiano era sólo un paso intermedio en un largo y doloroso proceso de cambio de identidad, desde idólatra a hebreo.

La cuarta regla la formula Elohím a todo el Pueblo Elegido: “Ya les he entregado todo lugar que pisare la planta de vuestro pie...” Es decir, que ya tenemos la victoria esperando, sólo tenemos que actuar, que hacer, que movernos, que salir del letargo o de la depresión en que a veces estamos, para ir a conquistar el territorio que Elohím ya ha destinado para nosotros. Bien dice el refrán: “Del dicho al hecho hay un gran trecho.” Una cosa es saber que ya tenemos la victoria, y otra muy distinta es actuar todos los días como si la tuviésemos, PARA tenerla. La dificultad consiste en que aborrecemos el esfuerzo, la lucha. La mayoría de nosotros no tenemos pasta de guerrero. Preferimos “ir a retirar” algo que ya nos empaquetaron para nosotros, que ir a pelearlo. Pero la vida que Elohím creó está llena de lucha, de antagonismo, de contradicciones internas, que es la definición misma de dialéctica. Todo está en oposición con todo, íntimamente, dentro mismo de las cosas, situaciones y personas. Esta es la estructura básica del Universo que Elohím dejó para que lo conquistemos. Para eso debemos convertirnos—si no lo somos de nacimiento—en guerreros de Elohím. El enemigo tiene en sus manos las bendiciones de Elohím. Tenemos que ir a sacárselas de las manos, y eso asusta; eso cuesta sangre. La mayoría de nosotros preferimos perderlas que luchar. Otros no saben cómo luchar. Debemos aprender. Debemos comprender esta estructura interna del mundo y aprestarnos a la lucha diaria, a la resistencia contra el enemigo que pretende robarnos lo que Elohím ya destinó para nosotros: “todo lo que pisaren con la planta del pie.”

La quinta regla es lo que surge cuando Elohím le dice a Iehoshúah: “No te dejaré, ni te desampararé.” Es decir, no estamos solos. No nos ha abandonado a nuestra suerte. Elohím está a nuestra derecha. Tenemos que tener la emunáh para creerlo y el bitajón/confianza para creer que es así y tomar las armas espirituales y luchar contra todo y contra todos, sabiendo que El no nos “abandonará ni nos desamparará.” De nuevo, esto es fácil de decir, pero muy difícil de creer, quizás porque nos hemos acostumbrado a una vida de fracasos, y otro fracaso más sólo confirma lo que ya “sabemos”: que no valemos nada. Esto puede ser cierto SIN Elohím, pero CON Elohím debemos confiar en que Él no nos abandonará, sino que hará fuerza CON y POR nosotros para conquistar lo que es nuestro por derecho y por herencia, como parte del Pueblo Escogido, el Pueblo Judío por fe.

La primera regla, le dice algo bien importante a Iehoshúah: “¡Jazák ve emátz!” (¡Sé fuerte y valiente!) que es lo que cierta parte del ejército israelí tiene como lema para antes de la lucha. ¿Por qué le dijo a Iehoshúah “¡Jazák ve emátz!” Quizás porque era débil y cobarde. No confiaba en sí mismo y se acobardaba de toda dificultad en cuanto ésta surgía. Como siempre hemos enseñado en nuestros libros y seminarios personales, Elohím es un Elohím de guerra. Uno de los nombres principales de Él es “ADONÁI Tzvaót”, “de los ejércitos,” tanto celestiales como humanos. Él nos quiere llevar a la victoria, pero a través de la guerra. Él desea traernos shalóm/paz a nuestras vidas, pero a través de ganar la guerra primero. (Ese es el único shalóm verdadero, duradero.)

Por último, dice: “Cuidarás de hacer toda la Toráh que Yo te mando...” La Toráh es el “Manual de procedimientos,” el libro de instrucciones para nuestra conducta. Síguela y te irá bien; déjala a un lado, o ignora lo que te conviene ignorar, y tendrás grandes problemas que no sabrás de dónde salen hasta que ya no haya casi salida para ti. La Toráh es el mapa que nos dice: “Ve por aquí, pero NO vayas por aquí, porque es peligroso para ti.” Debemos “meditar en ella día y noche” como dice el Tanáj. Debemos penetrar en los secretos de la Toráh hasta que penetren en nosotros y nos transformen en hombres y mujeres diferentes.

Así cambiaremos y seremos la clase de líderes y de baním/hijos de Elohím que Él desea que lleguemos a ser.

¡Que Tenga un Shabát lleno de simjáh y de sasón, le desea, el Rébe Julio Dam, su familia y sinagoga mesiánica renovada, desde Asunción, y Ayolas, Paraguay; Oberá y Corrientes, Argentina; Lomas de Zaragoza, D.F., Apizaco, Morelia, México D.F., Ojo de Agua, México; Y DONDE ELOHÍM ESTÉ ABRIENDO NUEVAS SINAGOGAS MESIÁNICAS RENOVADAS.

miércoles, 2 de julio de 2008


Hubo una vez, hace muchos años, un país que acababa de pasar una guerra muy dura. Como ya es sabido las guerras traen consigo rencores, envidias, muchos problemas, muchos muertos y mucha hambre. La gente no puede sembrar, ni segar, no hay harina ni pan.

Cuando este país acabó la guerra y estaba destrozado, llegó a un pueblecito un soldado agotado, harapiento y muerto de hambre. Era muy alto y delgado.

Hambriento llegó a una casa, llamó a la puerta y cuando vio a la dueña le dijo:

-Señora, ¿No tenéis un pedazo de pan para un soldado que viene muerto de hambre de la guerra?

Y la mujer le mira de arriba a bajo y responde:

-Pero, ¿Estás loco? ¿No sabes que no hay pan, que no tenemos nada? ¡Cómo te atreves!

Y a golpes y a patadas lo sacó fuera de la casa.

Pobre soldado. Prueba fortuna en una y otra casa, haciendo la misma petición y recibiendo a cambio peor respuesta y peor trato.

El soldado casi desfallecido, no se dio por vencido. Cruzó el pueblo de cabo a rabo y llegó al final, donde estaba el lavadero público. Halló unas cuantas muchachas y les dijo:

-¡Muchachas! ¿No habéis probado nunca la sopa de piedras que hago?

Las muchachas se mofaron de él diciendo:

-¿Una sopa de piedras? No hay duda de que estás loco.

Pero había unos ninños que estaban espiando y se acercaron al soldado cuando éste se marchaba decepcionado.

-Soldado, ¿te podemos ayudar? Le dijeron.

-¡Claro que sí! Necesito una olla muy grande, un puñado de piedras, agua y leña para hacer el fuego.

Rápidamente los chiquillos fueron a buscar lo que el soldado había pedido. Encienden el fuego, ponen la ola, la llenan de agua, lavan muy bien las piedras y las echana hasta que el agua comenzó a hervir.

-" ¿Podemos probar la sopa?" preguntan impacientes los chiquillos.

-¡Calma, calma!.

El soldado la probó y dijo:

-Mm... ¡Qué buena, pero le falta una pizquita de sal!

-En mi casa tengo sal -dijo un niño. Y salió a por ella. La trajo y el soldado la echó en la olla.

Al poco tiempo volvió a probar la sopa y dijo:

-Mm... ¡qué rica! Pero le falta un poco de tomate.

Y un niño que se llamaba Luis fue a su casa a buscar unos tomates, y los trajo enseguida.

En un periquete los niños fueron trayendo cosillas: patatas, lechuga, arroz y hasta un trozo de pollo.

La olla se llenó, el soldado removió una y otra vez la sopa hasta que de nuevo la probó y dijo:

-Mm... es la mejor sopa de piedras que he hecho en toda mi vida. ¡Venga, venga, id a avisar a toda la gente del pueblo que venga a comer! ¡Hay para todos! ¡Que traigan platos y cucharas!

Repartió la sopa. Hubo para todos los del pueblo que avergonzados reconocieron que, si bien era verdad que no tenían pan, juntos podían tener comida para todos.

Y desde aquel día, gracias al soldado hambriento aprendieron a compartir lo que tenían.

Jesús dijo:
“Mas bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35)

Así como el hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por mucho” (Mateo 20:28).

"Amaos unos a otros con amor fraternal" Romanos 12:10

martes, 1 de julio de 2008


Un joven llamado Ronald tenia una tía que lo quería mucho y era muy bondadosa con el. En una ocasión ella llevo al joven a un zapatero para que le hiciera un par de zapatos a la medida.

El zapatero le pregunto: ¿Quieres los zapatos puntera cuadrada o redonda? Ronald tartamudeo un poco, el no sabia lo que quería.

El zapatero dijo: " Esta bien. Ven por acá dentro de un par de días, me dices lo que quieres y te haré los zapatos". Dos días después, el zapatero lo vio en el pueblo y le volvió a preguntar:

"¿Quieres los zapatos puntera cuadrada o redonda?

Ronald le contesto: "No se".

El zapatero le dijo: "Ven dentro de dos días y tus zapatos estarán listos".

Ronald contaba que cuando fue a buscar los zapatos, uno de ellos tenía la puntera cuadrada y el otro redonda.

El zapatero lo miro y le dijo: "Esto te enseñara que desde ahora en adelante, no debes permitir que la gente tome decisiones por ti".
Y el joven agregaba: " Aprendí allí mismo a tomar mis propias decisiones, si uno no lo hace, otro lo hará por uno"

¿No sientes la suficiente confianza como para tomar una decision, ya que tienes miedo de cometer algún error?, bueno, pues entonces recuerda que inclusive las malas decisiones pueden ser una excelente oportunidad de aprender.

Filipenses 1:9
“Que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, Para que discernáis lo mejor;”
Salmos 55:22
“Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.”
Proverbios 9:10
“El temor del Eterno es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia”
Proverbios 9:8-9
“Corrige al sabio, y te amará. Da al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber”.

jueves, 19 de junio de 2008

el violin


Se anunció en cierta ciudad de América que un gran violinista tocaría un violín que costaba 1,000 dólares. Se llenó el teatro, pues muchos tenían curiosidad de oír un violín de tan alto precio. (El dólar tenía en aquellos tiempos mucho más valor que hoy).

El violinista dio en efecto, un magnífico concierto: pero apenas apagado el último acorde, el público vio con asombro que el músico arrojaba el violín al suelo y lo pisoteaba hasta convertirlo en astillas.

Inmediatamente el empresario apareció en medio de grandes murmullos y explicó que el violín destrozado era un violín barato que costaba sesenta y cinco centavos y que a continuación el gran músico tocaría con el violín de mil dólares. Cuando lo hizo, muchos de los presentes dijeron que apenas habían notado diferencia.

El objeto de la estratagema era demostrar que no es tanto el instrumento como la mano que lo pulsa lo que tiene el mayor valor, constituyendo una propaganda en favor de los violines baratos.

Tú puedes ser un violín de 65 centavos, pero si te pones en la sabia mano de tu Creador y Señor, enteramente sometido a su voluntad y atento a ella, tu vida puede producir acordes de gracia que hagan decir a las gentes lo que dijeron de los apóstoles "se conoce que han estado con Jesús".



Juan 14:12
“De cierto, de cierto os digo que el que cree en mí, él también hará las obras que yo hago. Y mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre.

jueves, 5 de junio de 2008


Había una vez un Rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.

Muchos artistas lo intentaron...

El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que reflejaba la paz perfecta.

La segunda pintura también tenía montañas. Pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico. Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio de del rugir del la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido... la paz perfecta.

Cuál crees que fue la pintura ganadora?

El Rey escogió la segunda. ¿Sabes porqué?

“Porque," explicaba el Rey, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz."

martes, 20 de mayo de 2008


Hay personas Estrella y hay personas Cometa. Los Cometa pasan. Apenas son recordados por las fechas que pasan y vuelven. Los Estrella, en cambio, permanecen. Hay mucha gente Cometa. Pasa por nuestra vida apenas por instantes; no cautiva a nadie, y nadie la cautiva. Es gente sin amigos, que pasa por la vida sin iluminar, sin calentar, sin marcar presencia. Así son muchos artistas. Brillan apenas por instantes en los escenarios de la vida. Y con la misma rapidez que aparecen, desaparecen. Así son muchos reyes y reinas: de naciones, de clubes deportivos o concursos de belleza. También entran los hombres y mujeres que se enamoran y se dejan enamorar con la mayor facilidad. Así son las personas que viven en una misma familia y pasan al lado de otro sin ser presencia, sin existir. Lo importante es ser Estrella. Hacer sentir nuestra presencia, ser luz, calor, vida. Los amigos son Estrella. Los años pueden pasar, pueden surgir distancias, pero en nuestros corazones quedan sus marcas. Ser Cometa no es ser amigo, es ser compañero por instantes, explotar sentimientos, aprovecharse de las personas y de las situaciones. Es hacer creer y hacer dudar al mismo tiempo. La soledad es el resultado de una vida Cometa. Nadie permanece, todos pasan. Y nosotros también pasamos por los otros. Es necesario crear un mundo de personas Estrella, verlas y sentirlas todos los días, contar con ellas siempre, ver su luz y sentir su calor. Así son los Amigos: estrellas en nuestras vidas. Se puede contar con los amigos. Ellos son refugio en los instantes de tensión, luz en los momentos oscuros, pan en los períodos de debilidad, seguridad en los pasajes de desánimo. Al mirar a las personas Cometa es bueno no sentirnos como ellas, ni desear el agarrarnos de su cola. Al mirar a los Cometa, es bueno sentirse Estrella, dejar por sentada nuestra existencia, nuestra constante presencia, vivir y construir una historia personal. Es bueno sentir que somos luz para muchos amigos y que ellos nos han iluminado a su vez. Es bueno sentir que somos calor para muchos corazones y que esos corazones nos arroparon cuando el frío nos castigó. Ser Estrella en este mundo pasajero, en este mundo lleno de personas Cometa, es un desafío, pero por encima de todo, una recompensa. Ser Estrella es nacer, vivir, y no existir apenas.

sábado, 19 de abril de 2008

flecha

Un rey, que en su carruaje pasaba por un pueblo, observó una flecha disparada exactamente en el centro de un blanco, que era un círculo dibujado en el tronco de un árbol.

Intrigado, se dió cuenta que ademàs había otras flechas disparadas en varios sitios, todas con la misma precisión en el centro del blanco.

Sorprendido por la habilidad del arquero, mandó a sus pajes a buscarlo.

Después de algunos minutos encontraron al autor de los certeros disparos.

Se trataba de un niño de no más de 12 años.

- Eres tú el hábil arquero? -preguntó el rey.

- Sí, -respondió el chiquillo.

Cómo haces para ser siempre tan certero en tu puntería? -preguntó de nuevo el rey.

- Es muy simple, -dijo el muchacho-, primero disparo la flecha y después dibujo el blanco alrededor del ella.

Piensa por un momento si hacemos eso en nuestras vidas con las personas que nos rodean.
A veces juzgamos basados en nuestros prejuicios, les decimos a todos nuestra opinión y después buscamos cómo justificar nuestras ligerezas, -primero disparo y después pregunto-.

A veces cometemos errores o maltratamos a los que nos rodean.
En vez de aceptar nuestra responsabilidad, nos ponemos defensivos y tratamos de justificar nuestra actitud.

Cuánta energía de vida desperdiciamos justificando actitudes con las que solo pretendemos cubrir nuestros errores, miedos o inseguridades?
Cuánto daño innecesario nos causamos a nosotros mismos y a quienes amamos?

Santiago 1:19
Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar,
Salmos 34:13
Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño